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Calidad nutrimental y hábitos alimenticios

Una dieta balanceada y rica en nutrimentos mejora la salud de las personas. Para avanzar hacia una dieta óptima, expertos de instituciones como el International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity y la Academy for Nutrition and Dietetics enfatizan que los esfuerzos de incidir en hábitos alimenticios deben centrarse en el concepto de la “dieta total”, donde el balance y densidad de micronutrientes que tiene el conjunto de los alimentos ingeridos juegan un papel central en la salud. En otras palabras, no hay alimentos buenos ni malos, sino buenas y malas dietas.

La gente que quiere cambiar sus hábitos alimenticios busca una dieta más sana. La siguientes gráficas señalan, según los resultados de una encuesta hecha por PWC en el Reino Unido, que casi todas las personas que dicen haber cambiado sus hábitos alimenticios, perciben haber mejorado su dieta. Más aún, aquellos que anticipan cambiar sus hábitos aspiran a comer cada vez más saludablemente. Esta es una realidad que se da especialmente en las generaciones más jóvenes, que parecen estar más predispuestas a cambiar sus hábitos alimenticios. Pero ¿qué significa comer más saludablemente?

 

Aunque existen varias definiciones de qué es comer mejor, la posición oficial de la Academy of Nutrition and Dietetics sostiene que la mejora de hábitos alimenticios se debe medir en torno a la “dieta total”. Es decir, para evaluar la calidad nutrimental de la alimentación, se debe abarcar el universo completo de la comida ingerida. Dentro de esto, avanzar hacia una dieta total significa buscar la ingesta de una variedad de nutrientes, priorizando la densidad nutrimental, la moderación y la proporcionalidad dentro del universo de la dieta, y con el respaldo de actividades físicas recurrentes. 

Bajo la “dieta total”, mejorar la alimentación significa ampliar la densidad y variedad nutrimental.

Según la Academy of Nutrition and Dietetics, esta tesis implica descartar marcos de análisis nutricional basados en la clasificación de alimentos específicos como “buenos” o “malos”, para avanzar hacia un marco que mida la alta calidad nutrimental de la dieta. Las políticas más recientes de alimentación en Estados Unidos están basadas en este concepto, como se evidencia en el caso del “Plato del Buen Comer”, diseñado para asegurar la adecuada ingesta de nutrientes y una selección de alimentos más balanceada.

Estudios de AIMS Public Health y el JNCI Cancer Spectrum, sobre causas alimentarias de enfermedades como la obesidad y el cáncer, afirman que cuando la dieta entera del paciente tiene una alta variedad y cantidad de nutrientes, su expectativa y calidad de vida mejora sustancialmente.

Expertos de ambas instituciones destacan la dificultad de atribuir una relación causal entre enfermedades, como obesidad o cáncer, y los ingredientes de un alimento o grupo de alimentos específicos. Siguiendo el concepto de la dieta total, es más fácil establecer este tipo de relaciones cuando se analiza la calidad nutrimental de la alimentación entera. Por ende, los epidemiólogos que respaldan estudios de la AIMS Public Health y el JNCI Cancer Spectrum aseveran que enfocarse en la dieta total suele llevar a conclusiones más precisas en el largo plazo. 

Científicos y académicos de la Academy of Nutrition and Dietetics sostienen que darle demasiada importancia a un sólo alimento o componente alimentario suele generar confusión con respecto a la dieta, y termina perjudicando la posibilidad de mejorar los hábitos alimenticios del consumidor. 

En este sentido, dice la academia de nutriólogos, categorizar los alimentos como buenos y malos impide alcanzar una dieta balanceada. El 82% de los adultos estadounidenses deciden no comer de manera más saludable por el simple hecho de no querer renunciar a ciertas comidas. La experiencia de nutriólogos en Estados Unidos indica que los mensajes sobre nutrición son más efectivos cuando están enfocados de manera positiva para que, a través del tiempo, se tomen decisiones más sanas sobre la dieta.

Por ejemplo, hay ciertas dietas que son percibida como la “solución mágica” para adelgazar. Mientras sigue una dieta de estas características, la persona tiene la sensación de control; sin embargo, cuando está ante una situación de riesgo (ejemplo: su galleta favorita), puede perder el control sobre su alimentación. En este escenario, la galleta sería concebida como “mala” y si se la comiera diría: “fracasé en mi dieta… ahora me voy a comer la caja entera”. Esta visión pesimista lleva al individuo a abandonar por completo su dieta con una sensación de fracaso. Para enmendarla, es necesario promover un enfoque positivo sobre los hábitos alimenticios.

La Academy of Nutrition and Dietetics afirma que casi dos tercios (62%) de las personas prefiere que le aconsejen sobre qué comer que sobre qué no comer. Curiosamente, en México, el 63.4% de las personas opinan de la misma manera. Así lo revela una encuesta sobre nutrición y hábitos alimenticios elaborada por la Universidad de Guadalajara. 

Estos hallazgos también son consistentes con el análisis de la evidencia empírica que realiza un estudio del Global Burden of Disease, publicado por The Lancet, donde se demuestra que el mayor factor de riesgo dietario para la salud se encuentra en dietas con una ingesta insuficiente de nutrientes fundamentales. Esto no significa que debamos ignorar los riesgos de salud relacionados con la alta ingesta de alimentos con baja densidad de nutrientes. Pero sí indica que vale más enfocarse en qué alimentos sumar a la dieta para avanzar hacia una alimentación balanceada y saludable, que enfocarse en qué alimentos evitar.

En este contexto, la necesidad global de saber qué comer para mejorar la calidad nutrimental de la dieta refuerza la posición oficial de la Academy of Nutrition and Dietetics. Sumar alimentos que contribuyan a una alimentación más nutritiva, dentro del concepto de la dieta total, donde es más importante el “todo” de la alimentación que las “partes”, es la mejor solución para lograr hábitos alimenticios más saludables.

Academy of Nutrition and Dietetics, 2013
  • La alimentación saludable depende de la dieta completa: lo importante es enfocarse en la totalidad de nuestras necesidades energéticas y nutrimentales, mas no en la clasificación de alimentos específicos.
  • Todos los alimentos pueden entrar en este concepto si son consumidos con moderación y en las proporciones adecuadas, combinadas con actividad física.
  • El enfoque en la “dieta total” está respaldado por renombradas guías alimentarias en los Estados Unidos, incluyendo la Guía Dietaria Oficial, la dieta DASH, y los programas de estilo de vida saludable “MyPlate”, “Let’s Move” y “Healthy People 2020”.
The Nutrition Society, 2002
  • “La gente come alimentos, no nutrientes; sin embargo, es la combinación y las cantidades de nutrientes en los alimentos consumidos es lo que determina la salud. Para entender la nutrición, uno debe saber acerca de los nutrientes”.
  • Muchos otros factores ambientales y de estilo de vida influyen en la salud y el bienestar, pero la nutrición y los hábitos alimenticios son “un factor importante, modificable y poderoso para promover la salud, prevenir y tratar enfermedades y mejorar la calidad de vida”.
AIMS Public Health, 2014
  • El problema de obesidad en Estados Unidos y el mundo está malentendido, ya que, algunas organizaciones identifican a un alimento o grupo de alimentos específicos como el problema, cuando en realidad se deben analizar todos los componentes de la dieta.
  • El enfoque de la “dieta total” está respaldado por la evidencia empírica, y tiene más validez como referencia para recetar soluciones–ya sean políticas públicas o prácticas médicas–para la obesidad a largo plazo.
The Lancet, 2019
  • La ingesta insuficiente de granos enteros, frutas y verduras son los principales factores de riesgo para desarrollar Enfermedades No Transmisibles asociadas a la dieta.
  • El mayor problema de salud en nuestras dietas no está en lo que comemos sino lo que dejamos de comer. Por ende, la elaboración de políticas públicas debe reorientarse, de su enfoque actual restrictivo, hacia uno propositivo que le sugiera al consumidor qué alimentos incorporar para mejorar su dieta.
JNCI Cancer Spectrum, 2018
  • Resalta la necesidad de emplear el enfoque de “dieta total” – que sólo considera a la dieta en colectivo, sin necesidad de clasificar alimentos específicos – para definir una alimentación saludable o poco saludable e incrementar la oportunidad de supervivencia de pacientes con cáncer.
  • Demuestra que una dieta de alta calidad nutrimental está asociada con un menor riesgo de mortalidad, mientras que una dieta de baja calidad incrementa el riesgo de muerte tanto por cáncer como por otras razones de salud.
Organización Mundial de la Salud, 2009
  • Las políticas públicas diseñadas para efectuar un cambio en los hábitos alimenticios de la población son eficientes cuando se adaptan a un contexto de ingredientes, métodos de preparación y normas culturales locales.
  • Se observan mejores resultados en la salud a medida que más actores clave—como la industria alimentaria, la academia, líderes de opinión—se sumen a los esfuerzos de mejorar las dietas.